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5 motivos para educar a tus hijos en sexualidad

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Educación sexual para hijos

Su hija ya tenía 14 años y nunca había hablado de ella sobre sexualidad. Cuando era pequeña había evitado todas las preguntas incómodas que la niña le había hecho y nunca encontró el momento de hablar. Ahora le preocupaba cómo se desenvolverá su hija llegado el momento.

Pide cita | Aún hoy en día existe mucho tabú alrededor de la educación sexual, incluso se suele pensar que es contraproducente porque “incita” a explorar la sexualidad. Sin embargo, no solo no es contraproducente, sino que es sano, importante y necesario educar en sexualidad , entre otras cosas para conocer nuestro cuerpo, los límites a la hora de interactuar físicamente con otras personas, aprender a explorar mediante el placer, etc.  

Hace unos meses se estrenó en Netflix la tercera temporada de la serie “Sex Education” , que precisamente trata sobre la educación sexual, la necesidad de información de los adolescentes,  los tabúes de los adultos y cómo éstos pueden afectar al correcto desarrollo sexual de los jóvenes.

Actualmente, existe mucha información  sobre educación sexual, adaptada a todas las fases del desarrollo humano, pero pocos padres se atreven a analizarla y a transmitirla a sus hijos e hijas: Les resulta incómodo. Sin embargo, ¿por qué no permitirnos aceptar esa curiosidad y responder a ella? 

Seguidamente, os ofrecemos algunas razones por las que SÍ es buena idea educar en sexualidad.

¿ Por qué educar en sexualidad?

1. La educación sexual es un derecho

Y así lo recoge la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la educación sexual de los niños:

“La educación afectivo-sexual es un derecho de niños, niñas y adolescentes junto a otros derechos sexuales, como libertad sexual, privacidad, equidad, convivencia en igualdad y sin discriminaciones. Todo niño tiene derecho a respuestas sinceras y a la educación. Todo niño tiene derecho a una educación sexual de calidad”.

En este enlace puedes acceder al documento con los Estándares de Educación Sexualde la OMS, realizado por su Oficina Regional para Europa.

2. Educar en sexualidad no hará que tus hijos e hijas se inicien antes en el sexo.

Algunos padres y madres creen que hablar de sexo con sus hijos a una temprana edad implica peligro de despertar el interés sexual de los jóvenes de forma precoz y que podrían favorecerse conductas de riesgo. Pero lo cierto es que no hay ninguna base que sustenta este razonamiento o estos miedos. Al contrario: Como comentábamos más arriba, una buena educación sexual, realista y bien adaptada a la edad y etapa de desarrollo del niño , le ayudará a ver la sexualidad con naturalidad,  a su ritmo y a en sus tiempos. La información que no les demos en casa, la buscarán fuera y eso sí conlleva el riesgo de que acaben mal informados, asumiendo prejuicios e ideas erróneas.

3. La educación sexual no desvirtúa la infancia ni roba la inocencia

Otra creencia errónea que está extendida es que hablando de sexo podemos estar robando  la infancia o la inocencia a los niños, incluso sexualizándolos antes de tiempo. Pero educar en sexualidad es más bien responder a la curiosidad propia de cada edad, teniendo en cuenta sus emociones, dudas, etc, porque desde pequeños, cuando socializan, inevitablemente se fijan en sus compañeros y compañeras y desarrollan afectos por ellos y ellas. Lo que rompe su infancia es más bien el tabú, el secretismo, el no contestar a sus dudas, porque les generamos aún más. Los niños necesitan saber, necesitan explorar, necesitan entender el mundo y las relaciones humanas. Y parte de ser humanos es la sexualidad, cómo nos amamos, cómo cambia nuestro cuerpo, cómo se forma nuestra identidad… 

4. La educación sexual es una medida de protección

Dar a nuestros niños y niñas herramientas para defenderse y protegerse es muy necesario. No solamente para que sepan evitar abusos, sino como recursos para construir relaciones íntimas que se fundamenten en el respeto. La forma de lograrlo es a través de la educación en sexualidad desde la infancia y mientras van creciendo y madurando, descubriendo y formando sus intereses. De no ser así, estaríamos corriendo el riesgo de que construyan modelos e ideas inadecuados, que les creen más confusión y prejuicios que otra cosa. 

5. La educación sexual hace más fuertes los vínculos de confianza entre los padres y madres y sus hijos

Si rehuyes  las preguntas de tus hijos, reaccionas negativamente ante sus inquietudes e intereses, acabarás distanciándote de ellos. Hablarles de sexo es sólo una forma más de establecer una comunicación con ellos  y ofreciéndoles la verdad, fomentamos vínculos de confianza, siempre adaptándolo a su edad y etapa del desarrollo: No es lo mismo hablar con un niño o niña de cinco años que con un adolescente de 15. Y un niño o niña que sabe que puede hablar con sus padres de lo que necesite , siempre tendrá un lugar seguro al que regresar a preguntar o hablar de sus inquietudes, aunque haya etapas en las que busque más respuestas que en otras. 

Como conclusión, es necesario comentar la importancia de no esperar a que sea en el instituto donde les eduquen en sexualidad, ya que en este caso puede que no empiecen hasta los 12 o 13 años… Si es que se llega a hacer , y puede que ya entrados en estas edades, hayan iniciado contacto con pornografía o fuentes de información de dudosa procedencia.  Por otro lado, en los institutos las charlas sobre sexualidad suelen limitarse a métodos de prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual, pero educar en sexualidad es mucho más que eso: Es educar en respeto, en autoconocimiento, autoestima, asertividad, emociones… Vivencia del placer, confianza, vínculos afectivos…Y hay mucho más que podemos trabajar en casa en edades más tempranas, adelantándonos para que no generen ideas erróneas.  Sobretodo, es importante cuidar nuestra actitud frente a sus preguntas e inquietudes y no olvidar la importancia de respetar a los demás y a su propio cuerpo.

No tengas miedo a acompañar a tus hijos en el camino hacia su madurez y desarrollo. Pide cita

Comprendió que no había establecido en casa un lugar de suficiente confianza para que su hija pudiera preguntarle sobre sexualidad pero decidió que era momento de normalizar estas conversaciones y, poco a poco, la sexualidad dejó de ser un tabú en casa.


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Alejandra Mencias

Enfoque bio-psico-social

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