No es solo estar triste. Es esa sensación de vacío que no se va, de no tener ganas de nada, de que todo te cuesta un esfuerzo enorme. Te levantas cansada, pasas el día en automático y al acostarte sientes que otro día más se ha ido sin que hayas vivido de verdad.
A lo mejor has pensado «no tengo motivos para estar así» o «debería ser capaz de animarme». Pero la depresión no funciona así. No es cuestión de voluntad ni de actitud. Es un problema real que afecta a tu cerebro, a tu cuerpo y a tu forma de ver el mundo.
Si llevas semanas sintiéndote así, no estás fallando. Tu cuerpo te está pidiendo ayuda. Y eso es exactamente lo que hacemos en Serena: ayudarte a recuperar las ganas.
La depresión es mucho más que tristeza. Es un trastorno del estado de ánimo que afecta a cómo piensas, cómo sientes y cómo funcionas en tu día a día. En mujeres, tiene particularidades que a menudo pasan desapercibidas:
Agotamiento emocional disfrazado: Muchas mujeres con depresión siguen funcionando: van al trabajo, cuidan de sus hijos, mantienen la casa. Pero por dentro están vacías. Es la «depresión funcional», y es agotadora precisamente porque nadie la ve.
Autocrítica constante: La depresión te habla con una voz muy cruel. Te dice que no vales, que eres un peso, que no haces nada bien. Y tú le crees. Pero esa voz no eres tú: es el síntoma.
Síntomas físicos: Insomnio o exceso de sueño, cambios en el apetito, dolores que no tienen explicación médica, falta de energía constante. Tu cuerpo refleja lo que tu mente no puede expresar.
Aislamiento progresivo: Dejas de hacer planes, de contestar llamadas, de salir. No porque no quieras, sino porque no puedes. Y cuanto más te aíslas, más se alimenta la depresión.
Desde mi experiencia clínica
Muchas veces lo que más cuesta es entender qué es lo que te está pasando, y por qué sucede en este momento. Entras en un túnel oscuro en el que a veces cuesta ver la luz al final, porque está cargado de autoexigencia, culpa, agotamiento, responsabilidades… Por eso, saber que no estás sola resulta muy liberador y es la base para comenzar un proceso en el que, con nuestra ayuda, dejar atrás todo esto y poner en orden tu vida.
– Elisa Reviriego Rocha