Llevas semanas con esa sensación en el pecho. Te despiertas y ya está ahí, antes de que empiece el día. A veces no sabes ni por qué. No te ha pasado «nada grave», y sin embargo sientes que no puedes más. Puede que te cueste respirar en ciertos momentos. Que te descubras repasando mentalmente todo lo que puede salir mal. Que sientas que el corazón se te acelera sin razón. O que llores en el coche al salir del trabajo, sin saber muy bien por qué. Si algo de esto te suena, queremos que sepas dos cosas: no estás loca, y no estás sola.
La ansiedad es el motivo de consulta más frecuente entre las mujeres que llegan a Serena. Y tiene solución.
La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones de peligro o estrés. Es útil: te mantiene alerta, te ayuda a reaccionar, te protege. El problema aparece cuando esa alarma se queda encendida permanentemente, incluso cuando no hay un peligro real.
En las mujeres, la ansiedad tiene características propias que muchas veces no se reconocen. No siempre se manifiesta como un ataque de pánico clásico. A menudo aparece como:
Sobrecarga mental: La sensación de que tu cabeza nunca para, de que siempre estás «pendiente de todo». Anticipas problemas, organizas mentalmente, te preocupas por los demás. Es agotador, pero lo has normalizado porque «alguien tiene que hacerlo».
Autoexigencia extrema: Sientes que tienes que ser buena madre, buena profesional, buena pareja, buena hija. Y cuando no llegas (que es inevitable), aparece la culpa.
Síntomas físicos: Dolores de cabeza, tensión en los hombros, problemas digestivos, insomnio, fatiga constante. Has ido al médico y «no tienes nada». Pero lo que sientes es real.
Evitación: Empiezas a evitar situaciones que te generan malestar. Dejas de quedar con gente, pospones decisiones. Tu mundo se va haciendo más pequeño sin que te des cuenta.
Desde mi experiencia clínica
«Después de más de 20 años trabajando con mujeres con ansiedad, lo que más me impresiona es la cantidad de años que una persona puede vivir normalizando la ansiedad. Vivir con ansiedad no es normal y no necesita un motivo grande para aparecer. A veces es la acumulación de muchas cosas pequeñas que nunca te has permitido sentir ni escuchar. Y eso tiene solución.»
— Lorena González, Cofundadora de Serena Psicología