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Las consecuencias de la soledad.

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La soledad.

Hacía meses que no veía a nadie en su tiempo libre. Las personas con las que se relacionaba eran con sus compañeros de trabajo y su familia, pero hacía mucho que no veía a amigos. No sabía si esto era bueno para ella o no. Las sensaciones eran ambivalentes.

Pide cita con una psicologa | Todos tenemos momentos de soledad y muchas  veces eso está bien. Algunas personas incluso prosperan en condiciones aisladas, sin embargo, alargado en el tiempo comienza  a impactar en nuestro estado emocional, espiritual y por ende en otras esferas.

La soledad puede vivirse como algo satisfactorio o lo contrario, dependiendo del carácter de la persona, sus valores, su historia de aprendizaje, si le han dicho que es bueno o si le han dicho que es malo. 

La soledad crónica es cuando una persona se siente sola sin importar donde se encuentre, o con quién, la experiencia de la soledad siempre está ahí.

El aislamiento social afecta nuestro sentido del yo  ya que somos seres sociales, el ser humano siempre ha vivido y sobrevivido gracias a las relaciones con los demás, a la conexión, el amor  y la ayuda. De hecho existen documentales en monos y hasta en elefantes sobre cómo las crías de hecho mueren aun teniendo todas sus necesidades físicas cubiertas por el hecho de faltarles la familia o la madre. 

El concepto de mi yo se forma en la infancia en base a los demás a través de las relaciones  con los otros, de lo que me dicen acerca de “quién soy, que me gusta, que no” etc  y sobre el papel que el  lenguaje humano tiene en nuestros pensamientos, emociones y autoconcepto. Necesitamos a los demás, lo que queramos ver o no, y lo que yo soy-quien soy yo  para mí, ha dependido en gran medida de cómo nos han tratado, hablado y reforzado, y a veces hasta nuestra valía,  está en función de mis relaciones con los que me rodean o me han rodeado. Y nos juzgamos para bien o para mal en base a la posición o trato que los demás nos han dado o nos dan  en torno a  las relaciones. 

Muchas personas se aíslan por voluntad propia al enfocarse en “el lado oscuro” que las relaciones sociales conllevan, como el posible  juicio, o el rechazo. Si una persona tiene dificultades adicionales para formar o mantener  contacto social (como timidez, inseguridad en torno a su físico o miedo al juicio o al rechazo quizá debido a experiencias previas o por lo que ha aprendido ), la probabilidad de aislarse y de sentirse solo es mayor. 

En la soledad elegida también hay mucha libertad e independencia que puede ser vivido con gran disfrute y por tanto ser dirigida hacia algo que queremos, y no para evitar algo (como evitar el miedo a ser criticado en el caso anterior).  

Sin embargo, la soledad en el tiempo puede  convertirse en una bola de nieve. Si nos aislamos durante mucho tiempo, no nos beneficiamos de lo que nos ofrecen los demás pero no sólo eso, sino que perdemos el sentido de las cosas, y de nuestra vida.  

¿Qué factores afectan a la soledad?

No parece que sea el tener gente alrededor con la que comunicar o escribirnos, de hecho vivimos en un mundo en el que estamos constantemente conectados por la tecnología con los demás, y con el tiempo a la larga y  paradójicamente  nos sentimos más aislados. Las personas mayores, en cambio, suelen sentirse más solas que en otras edades en proporción, y es que de hecho están más físicamente aisladas de la compañía y ayuda de otros.

Sucesos vitales como la pérdida de personas que significan mucho para nosotros, ya sea por duelo o circunstancias vitales o personales que fuerzan la separación pueden ser angustiosos para la mayoría. Así como la falta de estable apoyo de una familia. 

Las personas que viajan desde el extranjero, que no tienen acceso a su familia o amigos, y que además no se sienten incluidos en dicha sociedad ya sea bien en el trabajo o para conocer y mantener un círculo social, pueden naturalmente sentirse excluidas de una sociedad en la que no nacieron. Incluso con la tecnología para ver a la familia o a los amigos  por videollamada, todavía se siente que  falta experiencia física, el realmente poder influirnos en el presente y en el espacio. 

Como resultado, no es raro que muchas personas más jóvenes se sientan más aisladas hoy en día que nunca debido al auge de las redes sociales que tienden a proporcionar una imagen falsa de nosotros como requisito para ser aceptado o gustado, lo que hará que inevitablemente uno se sienta rechazado o excluido o que tiene que hacer mucho esfuerzo para sentirse incluido, y por ende hay más probabilidades de sentirse más solo en este tipo  de contexto. Porque en una sociedad donde se valora o refuerza aspectos superficiales como el estilo de vida, la belleza, el éxito o el dinero y  deja de lado las necesidades emocionales de amor, ayuda verdadera, aceptación, y conexión, es un contexto donde con más probabilidad se dan los factores para que nos sintamos solos. 

Cuando la sociedad y la comunidad en la que vivimos no apoya, tal y como sucede cada vez más en un mundo cada vez más capitalista,  activamente nuestra necesidad de contacto social verdadero, puede ser difícil encontrarla por nosotros mismos. Puede parecer que estamos pidiendo casi «demasiado» si pedimos lo que necesitamos socialmente.

La soledad es más bien el resultado emocional subjetivo de nuestros aprendizajes pasados en torno a cómo vemos las relaciones, cómo hemos aprendido a vernos a nosotros mismo en relación a los demás, lo que nos hemos acostumbrado a hacer o no con los demás como reforzadores sociales  y todo ello en interacción con  el tipo de circunstancias que vivimos en el tiempo circunstancias sobre la vida social, la conexión, el amor, la amistad, si el trabajo nos da tiempo o no etc. 

La soledad vivida como algo no querido, como la falta de lo que en realidad queremos o necesitamos afectará en nuestra salud mental si se mantiene en el tiempo, como los inicios o acentuación de la depresión.

Sus efectos en la salud física son también conocidos: muchos estudios sugieren que la soledad se clasifica como un factor de alto riesgo de mortalidad comparable a fumar  o la obesidad. De entre las enfermedades físicas que se cree que son exacerbadas por la soledad incluiría el Alzheimer, la obesidad, la diabetes, la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, las enfermedades neurodegenerativas, el aumento del deterioro cognitivo y los patrones de sueño fragmentados.

Pero es la persona la que ha de discriminar si se siente sola o no y si quiere o no hacer algo para cambiarlo 

Cómo superar la soledad.

Cuando se han cumplido estos criterios básicos, hay varias formas en que se puede ayudar a un individuo aislado. En primer lugar, identificar a las personas que conoce y en las que confía, aunque no estén en contacto de forma habitual. En el caso de miedo al juicio, al rechazo y otros mecanismos sociales la psicoterapia puede ayudar a formar relaciones sociales significativas para la persona  aunque pueda parecer  difícil o abrumador sobre todo cuando nos hemos habituado durante mucho tiempo  a evitarlo aislándonos.  

Hay una gran cantidad de formas de abordar la soledad. Incluso decir “Me siento solo” a un amigo cercano o a un familiar puede ser aliviante en el momento y puede conllevar la sucesión de respuestas por parte de ellos. 

De nuevo la terapia tiene un papel relevante en esclarecer nuestras  metas vitales y personales y los pasos que se pueden dar hacia la conexión e intimidad con los demás, y también a encontrarse a uno mismo como ser social bien  con muchas o con pocas personas  como nos gustaría ser. Pide cita con una psicologa | 

Se planteó la importancia de mantener a su grupo social ahora y en el futuro y se esforzó por cuidarlos y ver a más gente en su tiempo libre. Pudo comprobar que se sentía mucho mejor cuando estaba con amigos y amigas y se comprometió a seguir sacando un espacio para ellos.

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María Aguirre

Cuidado empático transformando el malestar en camino

Mi objetivo en Serena es crear un impacto personal a largo plazo para ti y en tu vida: crecer y florecer creando un sentido por encima del dolor incluso cuando las circunstancias de la vida se vuelven duras o difíciles… Aúno un enfoque compasivo del ser humano y la filosofía con la terapia científica para ayudarte a auto conocerte, viendo conexiones de tu historia con tus actuales hábitos y su impacto en tu vida y las cosas que amas.  Saber más.

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La psicoterapia ha sido descrita como una danza, “una sincronicidad de la mente y el cuerpo que ocurre entre el terapeuta y el cliente” (Schore, 2014, p. 388). La psicoterapia y el asesoramiento en general son escenarios para interacciones auténticas, íntimas y únicas entre un cliente y un terapeuta.
Con más de 200 enfoques diferentes hay comunalidades compartidas entre todos los métodos (Rivera, 1992): requieren una relación interpersonal, con el objetivo de ayudar al cliente a sanar o aliviar la angustia mediante sobre todo el uso del lenguaje y la transformación de reglas o creencias.

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