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El duelo en Navidad

 

Hacía muy poco del fallecimiento de su padre y estas eran las primeras navidades sin él. Se sentía muy triste y desanimada, y no tenía ninguna gana de hacer fiestas pero, a la vez, se sentía obligada por su familia a seguir con las tradiciones. No sabía qué era mejor.

 

Pide cita con una psicologa |La Navidad es la época del año en la que la familia se reúne pudiendo por ello ser un momento difícil y desafiante para aquellos que han estado en duelo, cuando falta un eslabón precioso en la cadena familiar.
Con todo la Navidad al traer más recuerdos con ellos carga una fuerte dosis de dolor comparando pasado y presente.
Está la soledad, el dolor, la incapacidad de participar o experienciar la diversión y júbilo que son sinónimos de esta temporada normalmente alegre. Cada canción navideña que escuchamos en la radio, cada anuncio que vemos en la televisión es un doloroso recordatorio de que este año será diferente.

El dolor en la Navidad tras una pérdida

Después de un duelo, las muchas “primeras” que tenemos que atravesar pueden ser extremadamente difíciles. Primeros cumpleaños, aniversarios, y por supuesto, “primera Navidad…”
La primera Navidad después de haber sufrido una pérdida puede ser bastante difícil o abrumadora. Las expectativas sociales, como acudir a eventos sociales, cenar, comprar regalos de Navidad, etc. o simplemente sentir que debemos demostrar que una «está bien o feliz» pueden añadir una carga importante, haciendo que este momento sea más difícil de llevar.
En general, a veces puede parecer que el mundo se ha olvidado de que has estado o estás en duelo, no hablan del tema, no preguntan o tratan de hacer como si nada por miedo a remover emociones, y ello puede ayudar o puede hacerte sentir más sola aún.

Cómo lidiar con el duelo en estas fechas

Es importante recordar que cada persona sufre su duelo de una manera única y que tener emociones encontradas es bastante normal, todo es parte del proceso de duelo.
Estas emociones pueden variar desde sentirse enojada, irritable, amargada, desolada o culpable hasta sentirse triste y sola.
Cuidar de las tareas del día a día puede parecer una lucha y sin querer a veces descuidamos buenos hábitos que paradójicamente nos ayudarían con el tiempo a encaminarnos a nuestra vida, como la alimentación, ejercicio, hobbies, sueños…
A veces, puedes sentir que estás en una montaña rusa emocional, algunos días sientes que lo está haciendo bastante bien y otras veces puedes sentirte abrumada. Una vez más, esto es bastante normal, aunque en ese momento pueda parecer completamente extraño.

Para muchas personas esta época significa tener que afrontar “la silla vacía” en la mesa navideña. Puede que ya no sea posible continuar con ciertas tradiciones porque la persona que formaba parte de ellas ya no está.

Quiza tu ser querido preparaba la cena de Navidad o tenía la la responsabilidad de encontrar el árbol y colocarlo junto con todas las demás decoraciones. De repente, estas tareas tienen que ser asumidas por otra persona y nada parece ser igual.

Pero recuerda, tú eres el experto en tu propio duelo.

Lo que podría resultar útil es aceptar que la Navidad ahora será diferente. Reflexionar sobre esto podría darnos la oportunidad de pensar qué tradiciones podemos cambiar y cuáles podremos afrontar este año, pero no temas considerar romper con las tradiciones aunque sea solo por un año. ¿Por qué comprar marisco o jamón con todos los adornos si no tienes ganas? Está bien disfrutar de algo diferente si eso es lo que te apetece hacer. Haz lo que te parezca correcto.
Crea nuevas tradiciones. Puede ser útil tener una foto enmarcada de su ser querido con una vela encendida al lado o hacer justo lo contrario como retirar recuerdos.

Otra nueva tradición puede ser visitar la tumba en Navidad para sentirte más cerca de la persona si decides que visitar su tumba es un consuelo para ti, o podrías optar por recordar a la persona de otra manera como en un brindis especial en la cena, o no…

Por encima de todo, recuerda ser amable contigo misma; podrías sentirte culpable por no socializarte o por no divertirte después de un duelo. Si te apetece divertirte un poco, ¿por qué no? permítetelo a ti misma, ya que es parte del proceso de superación. Siempre podrás permitirte un tiempo para reflexionar y recordar a la persona si así lo deseas. Date algo de tiempo y espacio a solas, tiempo para llorar y sentarte con cualquier emoción que sientas podría ser algo que puedas necesitar, por muy simple que parezca… especialmente si te has negado hacer esto a ti misma. A veces, simplemente sentarse tranquilamente y notar lo que una siente puede ayudar mucho.

Intenta cada día arrancarte al tren de la vida, aunque sea por unos minutos diarios, como hacer las compras, tareas del hogar, cuidar niños, ayudar a otros, hacer hobbies aunque cueste al principio, o cualquier cosa que pueda resultarte útil durante las navidades. Aunque a veces sientas que es más fácil estar sola, es importante para nuestro bienestar mental que nos conectemos con familiares y amigos, incluso si es solo una llamada telefónica o una reunión para una charla y un café.

Los niños son también sufridores olvidados. Se honesto con tus hijos, necesitan saber que es normal llorar o sentirse tristes y que está bien que ellos también lloren. Llorar juntos puede brindarles algo de consuelo a ambos.
De nuevo, ningún extremo es saludable si se repite una y otra vez y recuerda que hay excepciones para toda regla.

No seas dura contigo misma, y date cuenta si lo haces, tal vez sea el momento de reducir los “deberes” , los “tengo que” o “debería…” a la hora de celebrar la Navidad, pero sobre todo a la hora de vivir tu duelo. Haz lo que te parezca correcto, no lo que otros familiares o amigos bien intencionados piensen que deberías hacer. Sé sincera contiga misma con la que más.
Acepta ayuda práctica cuando te la ofrezcan o si tu sietes que la necesitas; al menos aproximadamente el 10% de las personas necesitan ayuda externa sobre su duelo. Si la idea de la Navidad abruma, si parece demasiado soportarlo, busque ayuda de un profesional. La terapia ofrece un espacio seguro y confidencial donde puedes «ser tu misma», expresar tus sentimientos y necesidades más profundas, sentirte escuchada y comprendida.
El duelo es un periodo después de una pérdida, y el énfasis está en la palabra «periodo». No es algo de lo que podamos recuperarnos casi de inmediato. Es un proceso por el que tenemos que abrirnos camino. Y es que no existe una forma precisa o incorrecta de vivir el duelo y cada persona necesitará su propio tiempo, y modo, sin importar si se considera “corto” o “largo”. Es posible que nunca olvides a esa persona, lo cual es completamente bueno, y durante algún tiempo la forma de superarlo podría ser simplemente abrazar los recuerdos y todo el amor que sientes por esa persona haciéndolos huecos en tu yo y en tu vida… pero retomando tu vida, ampliándola más si cabe con cada paso. Un paso cada día, nada más.

“Todas las cosas bajo el sol tienen un tiempo y un momento: hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir; un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado. Hay un tiempo para matar y un tiempo para curar; un tiempo para destruir y un tiempo para construir. Hay un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas; un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse. Hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír; un tiempo para hacer duelo y un tiempo para bailar” ECLESIASTÉS 3:1-14

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María Aguirre

Cuidado empático transformando el malestar en camino

Mi objetivo en Serena es crear un impacto personal a largo plazo para ti y en tu vida: crecer y florecer creando un sentido por encima del dolor incluso cuando las circunstancias de la vida se vuelven duras o difíciles… Aúno un enfoque compasivo del ser humano y la filosofía con la terapia científica para ayudarte a auto conocerte, viendo conexiones de tu historia con tus actuales hábitos y su impacto en tu vida y las cosas que amas.  Saber más.

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