Revisado por Lorena González, Psicóloga Sanitaria — Nº Col. M-24158
Especialista en duelo, ansiedad y procesos de separación. Más de 10 años de experiencia clínica.
Publicado: septiembre 2020 | Revisado clínicamente: marzo 2026
Llevaban años en pareja y, aunque ya había procesado que esto podía pasar, nunca pensó que el momento llegaría. Había invertido tanto tiempo en intentar evitar la ruptura que, cuando llegó, los sentimientos la bloquearon por completo. Ya le había ocurrido antes, pero esta vez todo había llegado de golpe y estaba confundida. ¿Cuánto duraría esa sensación tan desagradable?
Todas las personas necesitamos amar y ser amadas, comunicarnos afectivamente, ser reconocidos, valorados y vincularnos con alguien o algo que cubra nuestra necesidad de protección y seguridad. Es por esta razón, por la que ante situaciones que ponen en peligro un lazo afectivo, se activan las conductas de apego más poderosas: aferrarse, llorar y quizás coaccionar mediante el enfado…. Cuando con estas acciones se consigue restablecer el lazo, las actividades cesan y se alivian los estados de estrés y malestar. Pero, si el peligro no desaparece sobrevendrá el rechazo, la apatía y la desesperación.
«En consulta, una de las cosas que más alivian a las mujeres que están atravesando una separación es saber que lo que sienten tiene nombre y tiene un orden. El duelo amoroso no es debilidad ni inestabilidad — es una respuesta emocional completamente normal ante una pérdida real. En mi experiencia, las personas que conocen estas fases antes de vivirlas las atraviesan con mucho menos sufrimiento, porque dejan de luchar contra lo que sienten y empiezan a entenderlo.» L. González
Cómo afrontar una separación: qué ocurre y cómo nos afecta
Una separación amorosa significativa es en realidad la muerte de una relación y, como tal, vendrá acompañada de una etapa de duelo. Esta será más o menos larga y más o menos grave, dependiendo de la complejidad de la relación afectiva. Ya hemos visto en otras ocasiones cuáles serían las claves para superar una ruptura amorosa, pero en esta ocasión queremos analizar las diferentes fases del duelo romántico afectivo, para aprender a reconocerlas y saber actuar en base a ellas:
Shock
La persona centra toda su atención en la pérdida y siente un bloqueo emocional intenso. Es difícil concentrarse en las tareas diarias, tomar decisiones o incluso dormir con normalidad. Esta fase puede durar horas o días, y su función es protectora: el sistema nervioso necesita tiempo para procesar una realidad que todavía no puede asumir del todo.
Pena
La persona empieza a aceptar que la relación ha terminado. No significa que ya no duela, sino que el dolor empieza a coexistir con la vida cotidiana sin bloquearlo todo. Es una fase que muchas veces llega de forma intermitente: hay días buenos y días malos, y eso es completamente normal.
Rabia y culpa
La persona empieza a preguntarse ¿qué ocurrió? ¿en qué me equivoqué? ¿Le amaba o le necesitaba? Las respuestas ayudarán a modificar comportamientos para el futuro, siendo importante canalizar de forma adecuada los sentimientos de rabia o culpa que puedan aparecer. Es necesario perdonar para superar esta etapa.
Resignación y aceptación
La persona empieza a aceptar que la relación ha terminado. No significa que ya no duela, sino que el dolor empieza a coexistir con la vida cotidiana sin bloquearlo todo. Es una fase que muchas veces llega de forma intermitente: hay días buenos y días malos, y eso es completamente normal.
Reconstrucción
La persona empieza a sentirse más segura de sí misma y comienza a construir una identidad propia fuera de la relación. Retoma aficiones, fortalece vínculos sociales y recupera proyectos personales que había dejado en pausa. Esta fase requiere tiempo y no se puede forzar.
Resolución
La persona ha integrado la experiencia de la ruptura como parte de su historia, sin que eso le impida seguir adelante. Se siente capaz de elegir libremente si quiere iniciar o no una nueva relación, desde un lugar de libertad y no de necesidad. Llegar aquí no significa olvidar, sino haber aprendido.
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En resumen: lo más importante sobre el duelo amoroso
- El duelo amoroso es una respuesta emocional normal ante la pérdida de una relación significativa — no es debilidad.
- Tiene fases predecibles (shock, pena, rabia, aceptación, reconstrucción, resolución) que no siempre se viven en orden ni una sola vez.
- Según la investigación clínica, puede durar entre 6 meses y 2 años dependiendo de la intensidad de la relación.
- Conocer las fases antes de vivirlas reduce el sufrimiento porque permite entender lo que está pasando en lugar de luchar contra ello.
- Si el dolor persiste más de 6 meses sin mejorar, puede ser señal de duelo complicado y es recomendable buscar apoyo profesional.
Se dio cuenta de que, aunque ya había vivido otras rupturas anteriormente, esta involucraba un duelo complejo, ya que tenía que vivirlo sin afectar a sus hijos negativamente. Decidió plantearse un apoyo psicológico profesional y se rodeó de su red de apoyo cercano para superar la ruptura de manera sana, dejando atrás el apego y entendiendo la relación como un sencillo intercambio recíproco de afecto que había dejado de existir. No tenía porqué constituir algo negativo en su vida, ya que la nueva estabilidad traería paz a ella y a su familia.








