Era como si estuviera viviendo para esa persona, pendiente de cada mensaje, de cada señal, esperando algo que nunca terminaba de llegar. Me levantaba pensando en él y me dormía con su ausencia llenando mis pensamientos. Sabía que algo estaba mal, pero no lograba soltarlo.
Las relaciones amorosas pueden ser una de las experiencias más enriquecedoras de nuestra vida, pero también pueden traernos mucho sufrimiento y malestar, viéndonos a veces, atrapados en una especie de patrón muy negativo emocional. ¿Alguna vez te has sentido incapaz de soltar a alguien, incluso cuando sabes que esa relación no es buena para ti? Si la respuesta es sí, es importante que sepas que no solo te ha pasado a ti. Como psicóloga cada día atiendo a personas que buscan salir de este tipo de relación.
Muchas experimentan lo que se conoce como «adicción al amor», una dinámica emocional que puede hacer que nos aferremos a una relación tóxica o caótica, incluso cuando nuestra mente y nuestro corazón saben que necesitamos dejarla ir.
¿Qué es la «adicción al amor»?
La adicción al amor no se refiere a una adicción en el sentido tradicional, como podría ser la dependencia de sustancias. Más bien, implica una necesidad compulsiva de estar en una relación o de recibir amor, a veces a expensas de nuestra propia salud emocional y bienestar. Esta «adicción»; puede manifestarse de muchas formas, desde aferrarse a una relación que claramente no nos beneficia, hasta idealizar a una persona y esperar que nos complete de una manera que no es saludable.
En muchos casos, entra en funcionamiento el circuito de la recompensa, protagonista en las adicciones, donde la persona nos proporciona unos niveles de dopamina que nuestro cuerpo “necesita” cuando no está. En el caso del amor, la dopamina sería nuestra “droga”, la cual nos la proporciona la persona “amada”. Cuando más intermitente y más inestable es la relación, más “bajones” de dopamina repentinos tendremos, lo que hace que la adicción aparezca y se mantenga más de lo que nos gustaría en nosotros. Ese impulso irrefrenable y esa angustia que sentimos cuando queremos buscarla o saber de ella sería el “craving”, donde es fundamental empezar a trabajar.
Cuando estamos atrapados en esta adicción emocional, las señales son claras: la necesidad de aprobación constante, la dificultad para poner límites, la obsesión por la otra persona y la incapacidad de soltarla incluso cuando sabemos que la relación nos está haciendo daño. Esto puede ser devastador, ya que no solo afecta a nuestra autoestima, sino que también nos impide vivir una vida tranquila y equilibrada.
¿Por qué nos cuesta soltar a alguien?
Es importante comprender que la dificultad para soltar a alguien no es simplemente una cuestión de falta de voluntad. Las razones detrás de este comportamiento pueden ser complejas y estar profundamente arraigadas en nuestra historia personal. Existen varios factores que pueden contribuir a la incapacidad de liberarnos de una persona, incluso cuando sabemos que lo mejor para nosotros es alejarnos.
1. Miedo a la soledad: Muchas veces, el miedo a estar solos es tan grande que preferimos quedarnos en una relación que no nos llena, en lugar de enfrentar la incertidumbre de la soledad.
2. Baja autoestima: Si no creemos en nuestro propio valor, puede ser más difícil terminar una relación. Pensamos que quizás no merecemos algo mejor o que nadie más nos va a querer. La baja autoestima alimenta el miedo a perder el amor, incluso si ese amor es dañino.
3. Expectativas irreales: Cuando nos aferramos a una persona, a veces idealizamos tanto la relación que perdemos de vista la realidad. Pensamos que la otra persona es la solución a todos nuestros problemas, y esto nos lleva a seguir esperando lo que nunca llega: una relación sana y equilibrada. Este tipo de fantasías nos mantiene enganchados.
4. Patrones de apego: Las experiencias tempranas en la vida, como la relación con nuestros padres o cuidadores, influyen profundamente en nuestra forma de vincularnos emocionalmente con los demás. Si hemos vivido situaciones de abandono, negligencia o inestabilidad, podemos desarrollar un patrón de apego ansioso, lo que nos hace depender de los demás para sentirnos seguros.
5. Ciclos emocionales intensos: Algunas relaciones pueden crear una montaña rusa emocional, con momentos de gran intensidad emocional seguidos de momentos de «calma». Esta alternancia entre el dolor y el placer puede hacer que se cree una especie de dependencia emocional, ya que el cerebro se engancha a esos altibajos como una forma de obtener gratificación, dando lugar a la adicción de la que hablábamos antes.
¿Cómo romper el ciclo de la adicción emocional?
En primer lugar, decirte que, a pesar de que en los momentos duros te parezca imposible, es completamente posible romper este patrón y reconstruir tu vida emocional de manera saludable. Estas son algunas estrategias para comenzar este proceso:
1. Reconoce tu valor: Recuérdate a ti misma lo valiosa que eres. No necesitas que otra persona te valide para sentirte completa. Si te sientes atrapada, es posible que hayas perdido de vista tu propio valor. Dedica tiempo a reconectar contigo misma, a tus pasiones y a lo que te hace única. La autoestima no se construye de un día para otro, pero empieza a trabajar poco a poco en ella. No te mereces estar así.
2. Acepta y procesa el dolor: Soltar a una persona, especialmente si se ha convertido en una fuente de apego emocional, puede ser doloroso. Es importante permitirte sentir ese dolor en lugar de evitarlo. El duelo es una parte necesaria del proceso. Acepta que no hay salida fácil, que salir supondrá pasarlo mal durante un tiempo, pero tendrás tu mayor recompensa: la tranquilidad. Habla con alguien de confianza, escribe en un diario o busca apoyo profesional para procesar estos sentimientos y estar lo mejor posible.
3. Establece límites claros: La clave para soltar a alguien está en establecer límites firmes. Si es necesario, corta el contacto, al menos temporalmente. El espacio es fundamental. La ausencia de contacto permite que tu mente y cuerpo empiecen a liberar la dependencia emocional que se ha generado.
4. Busca apoyo profesional: Si te sientes atrapada en una relación tóxica o dependiente, la ayuda de un terapeuta puede ser fundamental. La terapia puede ayudarte a identificar patrones de pensamiento y comportamiento que te mantienen atrapada en la relación. Un terapeuta también puede ayudarte a explorar tus creencias sobre el amor y la pareja, y a trabajar en la construcción de una relación más saludable contigo misma.
5. Redefine lo que significa el amor: Es importante aprender a distinguir entre el amor saludable y la dependencia emocional. El amor genuino no debería basarse en el miedo, la obsesión o la necesidad de control. El amor sano no es difícil, sino que es algo que te proporciona paz y tranquilidad. Reflexiona sobre qué significa para ti el amor y cómo te gustaría que fuera en tu vida.
6. Construye una vida fuera de la relación: Uno de los mayores riesgos de estar atrapada en una relación emocionalmente adictiva es que pierdes tu identidad fuera de ella. Reconectar con tus amistades, hobbies y actividades que disfrutas te ayudará a redescubrir quién eres y lo que te hace feliz de forma independiente a la persona. Cuanto más construyas una vida plena fuera de la relación, más fácil será soltarla. Nunca nadie debería ser lo único en tu vida.
Si sientes que necesitas apoyo adicional, no dudes en buscar ayuda profesional.
Con cariño,
Lorena González
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