Sexo en verano: deseo y presión corporal.

El verano se vende como la estación del deseo. Cuerpos en la playa, noches largas, vacaciones, piel al aire. Si hicieras caso a las portadas de las revistas y a Instagram, el verano es la época del año en la que más ganas tienes, más disfrutas y más conexión sientes con tu pareja.

La realidad que vemos en Serena Psicología es bastante diferente.

El verano es la época del año en la que más mujeres nos consultan por tres temas que casi nunca se abordan juntos pero que están profundamente conectados: la presión por cómo se ve su cuerpo, los cambios en el deseo sexual, y las crisis de pareja que muchas veces incluyen infidelidad — propia o de la pareja.

Este artículo es para la mujer que está viviendo un verano que no se parece en nada al de las fotos. Para la que siente que su cuerpo no está «listo para la playa». Para la que ha dejado de tener ganas y no sabe por qué. O para la que tiene una sospecha, una conversación pendiente, o un dolor que no sabe cómo nombrar.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Instituto Nacional de Estadística (INE), septiembre registra un incremento del 20% en las demandas de divorcio respecto a la media del resto del año. En 2024, se superaron las 95.000 rupturas matrimoniales en España, con un aumento del 3,6% respecto al año anterior. El verano no destruye las relaciones — pero saca a la luz lo que estaba roto.

¿Por qué el verano afecta a tu deseo sexual?

El verano puede tanto aumentar como bloquear el deseo sexual. Los factores que lo activan (más tiempo libre, más luz solar, más socialización) conviven con factores que lo bloquean: agotamiento por la carga de organizar vacaciones con hijos, presión corporal que genera rechazo al contacto físico, conflictos de pareja que se amplifican con la convivencia intensa, y la paradoja de que tener más «oportunidades» para el sexo genera más presión para quererlo.

La relación entre verano y deseo sexual es mucho más compleja de lo que parece. Sí, la luz solar aumenta la serotonina y la vitamina D, y el calor reduce la melatonina — factores que biológicamente favorecen el deseo. Pero eso es solo la parte fisiológica.

En la parte emocional, lo que vemos en consulta es otra historia. Muchas mujeres nos dicen que en verano sienten más presión para desear, no más deseo en sí. «Se supone que deberíamos estar teniendo más sexo y mejor. Y yo no tengo ganas.» Esa brecha entre lo que «debería» sentir y lo que siente genera culpa, que a su vez bloquea aún más el deseo.

Y hay un factor que casi nunca se menciona: para las mujeres con hijos, el verano no es tiempo libre. Es tiempo de más carga. Sin colegio, sin la estructura del horario escolar, con la logística de campamentos, comidas, actividades y entretenimiento, muchas madres llegan al final del día más agotadas que durante el curso. Y como hemos explicado en otros artículos, cuando tu sistema nervioso está en modo supervivencia, el deseo es una de las primeras cosas que se apaga.

¿Cómo afecta la presión corporal del verano a tu sexualidad?

La presión del «cuerpo de verano» tiene un impacto directo en la sexualidad femenina. Cuando una mujer se siente insatisfecha con su cuerpo, evita la exposición (playa, piscina) y también la intimidad sexual, porque ambas implican mostrarse vulnerable. El 70% de las personas experimentan insatisfacción corporal estacional, con un pico en verano. La insatisfacción corporal es uno de los predictores más consistentes de baja autoestima, depresión y trastornos alimentarios.

Según una investigación publicada en Body Image (ScienceDirect, 2021), la insatisfacción corporal tiene un patrón estacional: es más intensa en verano, cuando la exposición del cuerpo es mayor, y más leve en invierno. El 70% de los participantes reportaron que su imagen corporal fluctuaba según la estación, y estudios complementarios encontraron que el 81% de las mujeres con baja autoestima corporal sienten presión por ser «bellas» y el 83% presión por estar delgadas (Dove Global Beauty and Confidence Report).

La conexión entre imagen corporal y sexualidad es directa: cuando no te sientes cómoda con tu cuerpo, tu capacidad de disfrutar del contacto físico se reduce. No es que no quieras estar con tu pareja. Es que no quieres que te vean. No quieres que te toquen en las zonas que no te gustan. No quieres que haya luz. No quieres quitarte la camiseta.

Y aquí hay algo que las mujeres casi nunca verbalizan pero que aparece constantemente en consulta: la vergüenza de sentir vergüenza. «¿Cómo es posible que a mi edad me siga importando cómo me veo?» Es posible porque llevas décadas recibiendo el mensaje de que tu valor está ligado a tu apariencia. Ese mensaje no desaparece por cumplir años. Se transforma, pero sigue ahí.

El verano amplifica todo esto porque te obliga a mostrar más. La playa, la piscina, los vestidos, la ropa ligera. Cada prenda que te quitas es una negociación interna con tu autoestima. Y cuando llegas a la cama después de un día entero de negociar con tu imagen, lo último que quieres es más exposición.

¿Por qué aumentan las infidelidades y las rupturas en verano?

Las infidelidades y las rupturas de pareja aumentan en verano por la convergencia de varios factores: mayor socialización y oportunidades de contacto con otras personas, más tiempo libre para la reflexión sobre la relación, convivencia intensa que saca a la luz conflictos latentes, y un contexto social más permisivo (noches largas, alcohol, vacaciones). Septiembre registra un 20% más de demandas de divorcio que la media anual (CGPJ).

Hay un dato que deberíamos leer con matices: julio es el mes con más infidelidades según varios estudios. Pero la infidelidad no aparece de la nada en julio. Lo que aparece es la oportunidad de actuar sobre algo que llevaba tiempo gestándose: una desconexión emocional, una insatisfacción no verbalizada, una necesidad no cubierta.

En consulta, lo que vemos es que la infidelidad en verano suele ser el síntoma, no la enfermedad. La enfermedad es una relación donde la comunicación se ha deteriorado, donde las necesidades emocionales (y sexuales) llevan tiempo sin atenderse, y donde ambos han dejado de mirarse como pareja para funcionar solo como compañeros logísticos.

Y hay algo más que suele quedar fuera de la conversación: la infidelidad femenina. Los datos muestran que entre el 20-25% de los hombres casados y entre el 10-15% de las mujeres casadas han tenido relaciones extramatrimoniales. Pero la motivación suele ser diferente: mientras que la búsqueda masculina tiende a orientarse hacia la novedad sexual, la femenina tiende a buscar conexión emocional. La mujer que es infiel en verano muchas veces no busca sexo. Busca sentirse vista, deseada, importante — algo que ha dejado de sentir en su relación.

¿Qué puedes hacer para cuidar tu vida sexual y tu relación este verano?

Para cuidar tu sexualidad y tu relación de pareja durante el verano, las claves son: reducir la presión de «tener que desear» (el deseo no se fuerza, se crea con las condiciones adecuadas), separar tu valor de tu apariencia corporal, priorizar la conexión emocional con tu pareja antes que la sexual, hablar de lo que no se está hablando, y buscar acompañamiento profesional si sientes que algo importante está pendiente de resolver antes de que acabe el verano.

Sobre el deseo: deja de intentar forzarlo. Si no tienes ganas, tu cuerpo te está diciendo algo — y rara vez es «necesito más lencería». Lo más probable es que necesite descanso, conexión emocional, o que se resuelva algo que está pendiente en la relación. Quitar la presión es paradójicamente lo que más espacio crea para que el deseo vuelva.

Sobre tu cuerpo: tu cuerpo no necesita estar «listo» para ninguna estación. Está listo ahora. La relación con tu imagen corporal es un trabajo profundo que va mucho más allá de junio, pero este verano puedes empezar por una cosa: dejar de negociar contigo misma cada vez que te quitas una prenda. Ve a la playa. Ponte lo que te dé la gana. Y si la vergüenza es demasiado grande para gestionarla sola, eso merece atención profesional.

Sobre la pareja: si llevas meses funcionando como compañeros logísticos en vez de como pareja, el verano puede ser una oportunidad o una trampa. Es oportunidad si aprovechas la convivencia para hablar de lo que no se está hablando. Es trampa si esperas que las vacaciones arreglen mágicamente lo que lleva meses roto. Si hay algo pendiente — una conversación difícil, una sospecha, un resentimiento — mejor abordarlo ahora que esperar a septiembre.

Sobre la infidelidad: si has sido infiel, si sospechas de tu pareja, o si estás pensando en serlo, lo que hay detrás de eso merece ser explorado con alguien que pueda ayudarte a entender qué necesitas realmente. La infidelidad es un síntoma. El trabajo está en la causa.

Cuándo buscar ayuda profesional

El verano puede ser un buen momento para empezar terapia, precisamente porque el ritmo más lento te da espacio para procesar. Te recomendamos buscar acompañamiento si: has dejado de tener deseo sexual y eso te genera malestar, la presión corporal te está impidiendo disfrutar del verano, sientes que tu relación de pareja está en un punto crítico, has vivido o estás viviendo una infidelidad, o simplemente sientes que algo no está bien pero no sabes nombrarlo.

En Serena Psicología, nuestras psicólogas trabajan todos estos temas de forma integrada: deseo sexual, imagen corporal, comunicación de pareja e infidelidad. No son temas separados — en la vida real están conectados, y así los abordamos.

En resumen: lo más importante

  • Septiembre registra un 20% más de demandas de divorcio respecto a la media anual (CGPJ/INE). En 2024 se superaron las 95.000 rupturas matrimoniales en España.
  • El 70% de las personas experimentan cambios estacionales en su imagen corporal, con la insatisfacción más alta en verano (Body Image, ScienceDirect, 2021). El 81% de las mujeres con baja autoestima corporal sienten presión por ser «bellas».
  • La falta de deseo sexual en verano no es paradójica: la presión por desear, el agotamiento (especialmente en madres sin colegio) y la insatisfacción corporal son bloqueadores directos del deseo.
  • La infidelidad en verano suele ser síntoma de una desconexión emocional previa. La motivación femenina tiende a ser la búsqueda de conexión emocional más que de novedad sexual.
  • Cuidar tu sexualidad en verano pasa por quitar presión, reconectar emocionalmente con tu pareja, y abordar lo que está pendiente antes de que acabe la temporada.
  • En Serena Psicología trabajamos deseo sexual, imagen corporal, comunicación de pareja e infidelidad de forma integrada. Primera sesión gratuita → serenapsicologia.com

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