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El orgasmo femenino: el gran desconocido

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Cuando tenía relaciones sexuales con su pareja no conseguía llegar al orgasmo. Su pareja intentaba mantener una penetración más prolongada, pero no era suficiente. Con la penetración no conseguía disfrutar al máximo y necesitaba saber qué estaba pasando.

Pide cita con una psicologa | Una de las causas que más anorgasmias genera en las mujeres en nuestra sociedad actual es el desconocimiento de la respuesta sexual humana, y dentro de ésta, el de las condiciones necesarias para que se produzca el reflejo del orgasmo.

La respuesta sexual humana

La “Respuesta sexual humana” según los estudios de los sexólogos Máster y Johnson, que la definieron en los años 50, basándose en 4 fases (excitación, meseta, orgasmo y resolución) y Helen Kaplan, que posteriormente, en los años 70 añadió la fase del deseo, consiste en una serie de cambios que se producen a nivel físico, hormonal, psicológico… ante estímulos eróticos que nos activan. Sus fases son las siguientes:

1.Deseo: Se componen de pensamientos, emociones, interés y atracción que mueven a la persona a querer tener un encuentro erótico.

2.Excitación: Consiste en una serie de señales físicas que se activan en base al deseo (erección, lubricación, aumento del tamaño del clítoris…)

3.Meseta: Cuando la fase de excitación se mantiene un tiempo (que varía mucho de una persona a otra) gracias a la estimulación y al placer, se alcanza esta fase, que es la que antecede al orgasmo.

4.Orgasmo: Aparece como fruto del deseo mantenido durante todo el encuentro sexual, la excitación que continúa hasta la fase meseta, y finalmente, la liberación del orgasmo como consecuencia de todo lo anterior. Generalmente, existe la posibilidad de tener orgasmos múltiples, si se continúa con la estimulación una vez alcanzado el primer orgasmo.

Qué es el orgasmo femenino

El orgasmo femenino es una sensación intensa y placentera de descarga de la tensión acumulada desde el momento que se inicia la fase de excitación, a partir de una serie de espasmos musculares intensos concentrados en la región pélvica que resultan altamente agradables. A menudo, se asocian con otras acciones involuntarias como contracciones musculares en otras áreas corporales y una sensación de euforia general. El periodo después del orgasmo es conocido como periodo refractario y acostumbra a ser una experiencia muy relajante gracias a la liberación de la oxitocina, la prolactina y las endorfinas.

 

Características del orgasmo femenino

Realmente son muy pocas las mujeres las que llegan al orgasmo solo mediante el coito, esto es debido a que en la mayor parte de las posturas no se estimula el clítoris, que es esa parte de la anatomía femenina clave para que las mujeres alcancen el orgasmo. 

Esto es así porque el glande del clítoris tiene miles de terminaciones nerviosas, de hecho, es la zona más sensible del cuerpo humano. El clítoris es homólogo del pene, por lo que ambos órganos albergan similar capacidad para producir placer. También se ha comprobado que algunas mujeres son capaces de alcanzar el orgasmo a través de caricias en los pechos y la estimulación de los pezones. Esta estimulación activa un área del cerebro conocida como corteza sensitiva genital, que es la misma región que se activa al tocar el clítoris, la vagina y el cuello uterino, lo que significa que el cerebro de las mujeres parece procesar la estimulación de los pezones y de la zona genital femenina de la misma manera.

De hecho, la mayor parte de las mujeres, entre el 70 y el 80 por ciento, según varios estudios, necesitan estimulación clitoriana directa que puede ser tanto manual como oral para alcanzar el orgasmo. Aunque su estimulación indirecta a través de la penetración también lo puede provocar. 

¿Existen dos tipos de orgasmos?

Muchos investigadores creen que no tiene sentido diferenciar entre diferentes tipos de orgasmos, este se suele dividir generalmente en dos categorías, el orgasmo clitoriano y el orgasmo vaginal. El precursor de esta distinción viene de Freud y de su teoría psicoanalítica. El orgasmo clitoriano lo definió como un fenómeno puramente adolescente y que la mujer madura tenía que superar y tender hacia los orgasmos vaginales, es decir, sin ninguna estimulación del clítoris, esto nunca pudo ser demostrado. Hasta el estudio de Kinsey, no se realizó una crítica a esta afirmación, puesto que en su estudio descubrió que la mayoría de las mujeres no experimentaban orgasmos vaginales, este descubrimiento fue apoyado con estudios posteriores de Masters y Johnson y Shere Hite.

En el año 2005 la uróloga Helen O’Conell sugirió que el tejido clitoriano se extendía a lo largo de la pared anterior de la vagina, lo que demuestra que los orgasmos vaginales y clitorianos tienen un origen común.

Desmontando mitos y creencias

La prohibición de la masturbación ha sido una constante en la vida de muchísimas mujeres a lo largo de generaciones, lo que ha fomentado la creación de distintos mitos y creencias erróneas en torno a la sexualidad femenina. Éste era considerado, y en algunos sectores sigue siéndolo, un reflejo que se produce de forma espontánea, como si fuera por arte de magia y no porque tuviera relación alguna con un aprendizaje previo y una educación sexual veraz y de calidad.

En nuestra sociedad actual, se necesita urgentemente informar y educar a las personas en el ámbito de la Sexualidad Humana, desde una visión de bienestar y placer, en el que tanto hombres como mujeres, seamos conscientes de que el orgasmo es un proceso que se produce a partir de unas condiciones previas. Todo este desconocimiento conlleva que no todas las mujeres lo sepan ni se hayan masturbado en algún momento de su vida.

Del orgasmo femenino se han dicho muchas cosas que hoy en día se siguen pensando, la mayoría poco acertadas y sin ningún fundamento científico:

El mejor orgasmo es el que se consigue a través del coito

Sea cual fuere la fuente de estimulación para alcanzar el orgasmo, esto no es lo importante, ni lo que hace más placentero. Lo realmente significativo es cómo haya sido el proceso hasta conseguirlo (los besos, las caricias, las palabras…).

El pene es el desencadenante del placer y del orgasmo. 

El pene es una fuente de placer maravillosa, pero no es éste el principal desencadenante del propio placer ni mucho menos, del orgasmo. El clítoris es el protagonista principal en estas cuestiones.

Las mujeres tenemos menos necesidades sexuales. 

La necesidad de mantener relaciones sexuales es algo subjetivo. A pesar de ser la sexualidad una actividad placentera, no todas las personas sienten el mismo deseo ni necesidad de llevarla a cabo, al igual que ocurre en otro tipo de placeres. Es verdad que hombres y mujeres viven esta práctica a veces de forma diferente, pues el deseo para muchas mujeres debe ir acompañado de ausencia de conflictos y problemas con la pareja. En el caso de los hombres, no siempre, lo que sí es cierto es que tener una buena armonía con la pareja favorece la aparición y el mantenimiento del deseo sexual.

El impacto de los roles sociales en la sexualidad.

En la Sexualidad, tanto a hombres como a mujeres, culturalmente se nos han asignado unos roles sociales que distan mucho de lo que es una Sexualidad saludable. En el caso del hombre le ha tocado ser la parte de estar siempre dispuesto, de tener siempre ganas, de excitarse rápidamente, de ser el que toma la iniciativa, el que solicita y demanda. A las mujeres, por el contrario, se nos ha enseñado a ser pacientes, nos ha tocado la espera, el dejarse hacer, el hacerse las puras y castas, las dulces y sumisas, educadas y recatadas. 

El camino hacia una sexualidad femenina sana y real.

Desde la Sexología Clínica es importante ofrecer una visión real y sana de la Sexualidad, a través de la divulgación y la reeducación emocional tanto en hombres y mujeres con respecto a su sexualidad, cuerpo, vivencias y emociones.

Para terminar es importante recordar la idea de que todas las mujeres tenemos la capacidad para tener un orgasmo, así que la diferencia de poder experimentarlo o no tendrá que ver más con la propia actitud de la mujer, la educación e información que tenga sobre su sexualidad y saber fundamentalmente que el mejor sexo se encuentra en nuestro cerebro, en la forma en la percibimos nuestras emociones, pensamientos, sensaciones, nuestras fantasías y mundo erótico.Pide cita con una psicologa

 

Empezó por descubrir su cuerpo y lo que le gustaba. Intentó mejorar la comunicación para desprotagonizar la penetración. Poco a poco y disfrutando de su cuerpo, comenzó a tener orgasmos con su pareja.

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Bárbara Huarte

Resilencia, calidez y empatía.

A través de un espacio seguro y sin juicios, acompaño y ofrezco a cada persona desde la Aceptación incondicional, Calidez y Empatía profunda, el enfoque y las herramientas necesarias para alcanzarlo. Y es a través de esta relación, donde las personas pueden tomar conciencia de que es lo que realmente les impide ser felices, facilitando después dar los pasos necesarios para superar las dificultades, sanar heridas o buscar un mayor autoconocimiento o desarrollo personal.  Saber más.

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