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Desgaste emocional, mujer, pareja, relación tóxica

Desgaste emocional en relaciones tóxicas

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Cuando se dio cuenta de que sufría demasiado en su relaciones, comenzó a plantearse si siempre partía de un modelo relacional tóxico. Al fin y al cabo,  últimamente no terminaba de sentirse en igualdad de condiciones en ninguno de sus ambientes y eso no era propio de ella. Con el tiempo había creado una dependencia emocional en casi todos sus entornos. Cuando se dio cuenta, quiso romper el círculo y establecer relaciones más sanas. Pero… ¿qué es sano y qué no?

Las relaciones tóxicas pueden darse en distintos contextos de la vida y no solo en una relación de pareja. Puede existir toxicidad en relaciones familiares, de amigos, de compañeros de trabajo… Así que, habrá ocasiones en las que alejarse de esa situación/relación sea factible y otras en las que puede costar algo más, primero, tomar conciencia y, después, tomar distancia.

Cómo cada persona gestiona, vivencia y sufre ante este tipo de relaciones puede ser diferente. Si bien es cierto que las características de este tipo de relaciones tienen factores en común que facilita el identificarlas, no todo el mundo tiene porqué responder igual ante esa vivencia ni ante esa “fatiga”.

 

Amor tóxico: cuando no saltan las alarmas

Puede haber ocurrido (y de hecho así es en una gran parte de las relaciones de no reciprocidad) que la persona que se encuentra inmersa en una relación tóxica o de dependencia, haya adquirido a lo largo de su vida, o incluso en su propia educación, las pautas para que su comportamiento vaya en esa línea. Es decir, imaginemos que una persona que ahora sufre dependencia emocional o está dentro de una relación tóxica ha crecido y se ha educado con unos padres que adquirían ese mismo rol; Madre sumisa al padre (o viceversa), con miedo de exponer límites, escondiéndolo socialmente, salvando su imagen al exterior e incluso comentando a sus hijos la necesidad de tener a la otra parte contenta, evitando así una serie de conflictos. Los esquemas internos, propios, el sistema de creencias que se genera ante esas vivencias, las costumbres… Hacen que no “salten las alarmas” cuando esa persona comienza a vivir una misma historia, y, por tanto, forja la relación de la misma manera, repitiendo el mismo patrón de conducta.

Respecto a relaciones tóxicas fuera del ámbito de pareja, pueden existir en todos los contextos de la vida, y en muchas ocasiones no existe la opción o la posibilidad de alejarse al 100% de esa persona o esa situación. En ese caso, lo mejor después de identificarlo, es intentar tomar la mayor distancia posible y cuidar y mimar al máximo la autoestima y el autoconcepto, evitando de esa forma que vaya abriendo una herida, ya que, en la mayoría de ocasiones, la parte o partes que sufren de una relación tóxica asumen responsabilidades que la otra persona “delega” sutilmente. Puede llegar a ocurrir que la persona se sienta culpable de lo que está ocurriendo y eso genere una inseguridad personal que no haga más que aumentar el bucle negativo de la baja autoestima.

Si la decisión de poder alejarse de esa relación tóxica sí que está en nuestra mano, lo mejor es eso, huir. Una vez se tome distancia y perspectiva también es más fácil analizar la situación y volverla objetiva, lo que va a ayudar a retomar la seguridad personal y, además, genere aprendizaje para el futuro.

Cuando el tiempo que se pasa ante una relación de estas características se va alargando, cuando ponerle fin o tomar distancia es complicado, o cuando incluso aún no se ha identificado que se está inmerso en ella, es cuando puede surgir el desgaste emocional. 

El agotamiento emocional trae importantes problemas de autoestima principalmente porque la persona se siente sobrepasada y deja de recordar sus logros y confiar en sus capacidades.

La opinión de la otra persona adquiere más valor en el sistema de creencias y la prioridad del bienestar personal cae, poniendo en primer lugar, muchas veces de manera inconsciente, las necesidades y demandas de la otra persona. 

 

Se dio cuenta de que la mejor salida de aquel desgaste y apego emocional tóxico era comentarlo y pedir ayuda. Debía reaprender a priorizar sus propios intereses hacia un bienestar emocional. Con apoyo profesional lograría generar una nueva estructura en la que el cuidado personal y el desarrollo personal fueran la clave de su felicidad.

 

 

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