Por qué se apaga el deseo sexual en la pareja

Por qué se apaga el deseo sexual en pareja (y cómo recuperarlo) 

 

*Escrito por Lorena González, Psicóloga Colegiada M-24158 | Especialista en ansiedad, depresión y relaciones | +15 años de experiencia clínica*

 

Hay una frase que muchas mujeres me comparten en consulta: «Ya no me apetece tener sexo con mi pareja, no sé qué me pasa.»

Y es algo muy confuso porque ellas saben que le siguen queriendo, que la relación está bien….saben que no es nada de eso. Es que algo, en algún momento, se fue apagando. Y lo peor no es el apagón en sí: es la culpa que viene después. La sensación de que deberían querer, de que antes sí querían y ahora no, de que algo falla en ellas.

Pero ojo! no falla nada en ti. El deseo sexual no es un interruptor que se activa o desactiva por voluntad propia. Es el resultado de una mezcla compleja de factores físicos, emocionales, relacionales y contextuales. Y la buena noticia es que, cuando entiendes que está pasando, puedes hacer algo al respecto y recuperar tu sexualidad.

En este artículo te voy a intentar explicar por qué se apaga el deseo sexual en pareja, qué lo sostiene o lo destruye, y qué pasos concretos puedes dar para recuperarlo.

Qué es el deseo sexual

Antes de hablar de por qué desaparece, vale la pena entender qué es realmente el deseo. Porque la mayoría de nosotras hemos crecido con una idea muy concreta: el deseo es espontáneo, aparece solo, y si no aparece, es que «ya no sientes nada».

Esa idea es, en su mayoría, incorrecta.

La investigadora Rosemary Basson propuso en 2001 un modelo de respuesta sexual femenina que cambió la manera en que los profesionales entendemos el deseo. Su tesis principal: muchas mujeres no experimentan deseo espontáneo, sino deseo reactivo. Es decir, el deseo no surge antes del contacto, sino en respuesta a él, cuando ya hay estimulación física o emocional y el contexto es seguro.

Esto explica algo que a muchas mujeres les pasa: «No tenía ganas, pero una vez que empezamos, me gustó.» . Porque así es como funciona el deseo femenino para muchas de nosotras.

El problema es cuando ni siquiera ese deseo reactivo aparece. Cuando hay indiferencia, rechazo o malestar. Ahí es donde merece la pena parar y preguntar: ¿Qué está pasando?

Las causas más frecuentes por las que se apaga el deseo en pareja

1. El estrés crónico y el agotamiento

Esta es probablemente la causa más habitual y la más ignorada. Cuando el sistema nervioso está en modo alerta constante —trabajo, hijos, dinero, familia, mil tareas pendientes— el cuerpo prioriza la supervivencia sobre el placer. El cortisol, la hormona del estrés, actúa directamente sobre la libido inhibiéndola.

Un estudio publicado en *Journal of Sexual Medicine* (2018) encontró que el estrés percibido era uno de los predictores más fuertes de bajo deseo sexual en mujeres de entre 25 y 45 años. No es que no quieras tener sexo. Es que tu cuerpo no puede querer nada más cuando ya está al límite.

Si al final del día lo único que quieres es que nadie te toque, pregúntate cuánto espacio mental y físico te queda para ti misma antes de culparte de falta de deseo.

2. La dinámica de la pareja (y el resentimiento acumulado)

El deseo sexual no existe en el vacío. Existe dentro de una relación, y esa relación tiene temperatura. Si hay distancia emocional, conflictos no resueltos, sensación de no ser escuchada o de llevar más peso que la otra persona, el cuerpo lo siente. Lo digo muchas veces en consulta. El sexo no empieza «en la cama». El deseo empieza en un «¿ qué tal estás?» en un beso al llegar, en una caricia, en una sonrisa cómplice cuando estás cansada…

Helen Fisher, antropóloga y referente en neurociencia del amor, lleva décadas estudiando cómo la conexión emocional y el deseo sexual están profundamente entrelazados, especialmente en mujeres. El resentimiento —aunque sea silencioso— es uno de los mayores antiafrodisíacos que existen.

¿Cuántas veces has pensado «cómo voy a querer acostarme con alguien con quien me siento sola»? Es difícil desear esa intimidad cuando te sientes así..

3. Cambios hormonales

Las fluctuaciones hormonales tienen un impacto real y documentado sobre el deseo sexual. Los momentos más frecuentes en los que las mujeres notan una caída son:

**Postparto y lactancia**: los niveles de estrógenos caen, la prolactina sube y el cuerpo literalmente no está preparado para el deseo.

**Perimenopausia y menopausia**: la caída de estrógenos y testosterona afecta directamente a la libido y puede provocar sequedad vaginal, lo que hace el sexo incómodo o doloroso.

**Inicio o cambio de anticonceptivos hormonales**: la píldora, el anillo vaginal y otros métodos hormonales pueden reducir los niveles de testosterona libre y, con ello, el deseo.

Si sospechas que hay un componente hormonal, lo primero es una visita a tu ginecólogo o médico de cabecera para ver si se puede regular.

4. Imagen corporal y vergüenza

Una de las cosas que más influyen en el sexo es cómo te sientes en tu propio cuerpo. Si cuando te desvistes lo primero que piensas es en lo que no te gusta de ti misma esto condiciona mucho, y es muy difícil estar presente en el momento sexual.

La relación entre autoestima corporal y deseo sexual está bien documentada. Un estudio de la Universidad de Texas (2012) concluyó que las mujeres con mayor aceptación corporal reportaban mayor deseo sexual y mayor satisfacción en sus relaciones. A mayor seguridad, mayor presencia de sexualidad.

5. Ansiedad, depresión y salud mental

La ansiedad y la depresión tienen efectos directos sobre el deseo sexual. La depresión, en particular, afecta la motivación general —incluyendo la sexual— y puede hacer que el placer sea complicado de conseguir. Además, muchos antidepresivos (especialmente los ISRS) tienen como efecto secundario frecuente la disminución del deseo.

6. La rutina y la pérdida de novedad

El deseo necesita cierta tensión, cierta anticipación, cierta novedad y cambio. Cuando la relación se vuelve completamente predecible —mismos horarios, mismo orden, mismos días— el deseo tiende a caer. Esto no significa que la relación esté mal. Significa que el deseo necesita ser cultivado de manera activa, como cualquier otra parte importante de la vida en pareja. Hay que dedicarle tiempo y cuidarlo, pensar en situaciones más excitantes, probar cosas nuevas, romper rutias, buscar espacios lejos de la monotonía, donde la tranquilidad y la calma os conecten.

Cómo recuperar el deseo sexual en pareja: pasos concretos

Habla de ello.

Parece obvio, pero es lo que menos se hace y quizá lo más importante. Muchas parejas llevan meses o años sin hablar directamente de su vida sexual. Pero es importante hablar sobre lo que os pasa, sin reproches, siempre desde el lado del cariño y constructivo: «Siento que hemos perdido conexión en ese espacio y me gustaría recuperarla» es una buena frase como punto de partida.

Reduce la presión sobre el sexo.

Paradójicamente, cuanto más se convierte en una obligación, menos deseo genera. Es bueno desarrollar el contacto físico sin que el objetivo sea el sexo —caricias, besos, masajes, abrazos— puede reactivar la conexión física sin la presión asociada. ¡El sexo no empieza en la cama!

Identifica cuándo y dónde te sientes más tú.

El deseo necesita que estés presente. Si vives en piloto automático, difícilmente vas a conectar con tu cuerpo. Pequeños espacios de disfrute propio —no necesariamente erótico— ayudan a recuperar la conexión contigo misma. Conecta contigo, con tus fantasías, con tu espacio, con tu tiempo, con tus gustos, con tu silencio, con tu cuerpo…sin ese espacio para ti difícilmente tendrá cabida nada erótico.

Revisa si hay resentimientos sin resolver.

No hay nada que pueda romper más el deseo que pequeñas decepciones o resentimientos no resueltos. Un psicólogo o terapeuta de pareja puede acompañar este proceso cuando la conversación entre vosotros se ha vuelto difícil o hay conversaciones incómodas que abordar.

Consulta a tu médico si sospechas un componente hormonal.

Si estás en una época de cambios hormonales, consulta a tu médico.

Cuándo pedir ayuda profesional

Hay situaciones en las que el deseo no se recupera solo con pequeños cambios del día a día, y donde el acompañamiento psicológico es necesaria:

Llevas **más de 6 meses** sin deseo sexual y esto te genera malestar o tensión en la relación.

Sientes **rechazo activo** ante la posibilidad de tener sexo (no solo indiferencia, sino incomodidad o ansiedad).

El bajo deseo está relacionado con **dolor durante el sexo** que no has consultado con un especialista.

Hay **conflictos de pareja recurrentes** alrededor de la sexualidad que no podéis resolver solos.

El problema coincide con episodios de **ansiedad o depresión** que también necesitan atención.

Sientes que tu **imagen corporal o tu historia personal** (incluyendo experiencias pasadas difíciles) está influyendo en tu vida sexual.

Preguntas frecuentes

¿Es normal no tener deseo sexual en pareja estable?

Sí, es más frecuente de lo que se habla. La Sociedad Española de Medicina Sexual estima que el trastorno de deseo sexual hipoactivo afecta a entre un 10% y un 40% de las mujeres en algún momento de su vida. Que sea frecuente no significa que tengas que aceptarlo sin más: tiene solución.

¿Cómo sé si mi falta de deseo es física o psicológica?

En la mayoría de los casos, es una combinación de ambas. Una buena forma de empezar es hacerte dos preguntas: ¿hay situaciones en las que sí sientes deseo (aunque sea leve) o nunca? ¿El bajo deseo coincide con un momento de mucho estrés, conflicto en la pareja o cambios hormonales? Si las respuestas apuntan a lo emocional o relacional, el acompañamiento psicológico es un buen punto de partida. Si sospechas que hay algo físico, primero consulta a tu médico.

¿Puede recuperarse el deseo después de años sin tenerlo?

Sí, puede recuperarse. No siempre volverá exactamente como era antes —las relaciones, los cuerpos y las circunstancias cambian— pero sí puede volver a ser algo satisfactorio. Requiere tiempo, honestidad y, en muchos casos, acompañamiento profesional.

¿Afecta la maternidad al deseo sexual?

De manera muy significativa, especialmente en los primeros meses o años. El agotamiento físico, los cambios hormonales del postparto, la lactancia y la reconfiguración de la identidad personal son factores que actúan directamente sobre el deseo. El paso de pareja a familia y lo que eso supone afecta mucho. Es completamente normal y muy habitual.

¿Cuándo debo ir al psicólogo si he perdido el deseo?

Cuando el problema te genera malestar sostenido, afecta a tu relación de pareja, o sientes que no puedes manejarlo sola con información y pequeños cambios. No hay un umbral de «suficiente gravedad» para pedir ayuda: si te preocupa, consulta.

Conclusión

El deseo sexual en pareja no se apaga de golpe. Se va enfriando poco a poco, muchas veces por razones concretas y claras: estrés acumulado, distancia emocional, cambios hormonales, rutina, miedo al juicio sobre el propio cuerpo, o un momento de salud mental difícil.

Si sientes que el deseo lleva tiempo ausente y que eso te pesa —a ti, a tu relación, o a ambas cosas—, en Serena Psicología podemos acompañarte. La primera sesión es gratuita y sin compromiso.

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Sobre la autora: Lorena González es psicóloga sanitaria (Col. M-24158), especialista en ansiedad y terapia pareja en Serena Psicología.

 

 

 

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Lorena González - Numero de colegiada M-24158

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