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Cómo relacionarme libremente. Roles sociales

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APRENDIENDO A RELACIONARME LIBREMENTE

 

Desde que tenía recuerdos, siempre había afrontado su vida de una manera particular. A medida que había ido creciendo se daba cuenta que había muchas maneras de encarar una misma situación, pero ella era capaz de hacerlo sólo de una manera, ¿ por qué?

Pide cita | En nuestra vida representamos varios papeles, al igual que tenemos varios escenarios. Tenemos un empleo, un puesto y un rol. Tenemos unos amigos con los que mostramos una cara y, quizás, una careta diferente para cada uno de ellos. También tenemos una familia en la que representamos un rol; como madre, esposa, hija, hermana. Y cada uno de estos papeles lo representamos siguiendo un guión del que no somos del todo conscientes. Fueron unos roles que adquirimos hace mucho tiempo.

Observa tu familia de origen desde fuera: tu padre, madre y hermanos. Ahora observa la familia de tu vecina, de tus tíos, de alguna amiga, y busca roles ¿Hay “un cuidador”, “un enfermo”, “un listo”, “un tonto”, ”el bueno”, ”el malo…? Desde que nacemos nos adjudican un papel y es difícil salir de él porque creemos que nuestros padres son los que saben todo. Nos protegen y confiamos en ellos. Nos definen igual que a ellos les definieron sus padres.

Poco a poco se va estructurando la familia y cada uno adquiere un rol que representa de forma, más o menos constante. El Triángulo Dramático de Karpman engloba los roles en tres; Perseguidora, Salvadora y Víctima.

 

Los diversos papeles que representamos son matizaciones de esos tres roles. Pueden cambiar según la circunstancia, sin embargo, siempre volvemos a nuestro papel principal. Solo tomando una decisión de cambio alcanzamos la independencia. Así, ningún rol dominará nuestra vida. Tomando conciencia de cómo nos relacionamos con los otros y con el mundo, identificando nuestra careta, llegamos a ser libres para quitárnosla y ser quien realmente somos.

Perseguidora

La Perseguidora necesita que la teman. Para controlar a los demás y sentirse a salvo, manipula con el miedo.

Son niñas que no han sido vistos, han tenido que protestar para llamar la atención. También entre ellas hay niñas maltratadas con padres que no se preocupaban por sus necesidades. Niñas que vivían en un ambiente hostil del que se tenían que defender para sobrevivir.

Cuando son adultas buscan los fallos en los demás, es su forma de defenderse de un futuro ataque del otro. Su mundo es peligroso y sin compasión. Son madres enfadadas con sus hijos, jefas exigentes que nunca están satisfechas y compañeras que buscan errores ajenos para destacar.

Sin embargo, es un papel preferente pero no estático. Un superior que habitualmente te acusa de hacer un mal trabajo (Perseguidor) y le respondes que te ha dado poco tiempo, se queja de que no la respetas (Víctima) para acabar haciéndolo él (Salvador). 

Si te reconoces en algún aspecto de este rol, lo que has necesitado es cariño y protección. Dando a los demás lo que a ti te faltó, la carencia se convierte en tu sanación.

Salvadora

La Salvadora necesita que la necesiten. Hace más de lo que tiene que hacer. Busca víctimas para sentirse reconocida. No les deja que sean autosuficientes, sobrecargándose de obligaciones autoimpuestas.

Era una niña con unos padres muy ocupados que no tenían tiempo para ella y decidió llamar su atención ocupándose de todo. También son niñas con muchos hermanos o padres enfermos. Han cuidado de todos para ser consideradas “buenas” hijas, hermanas, amigas…

Son adultas que trabajan muy duro y hacen el trabajo de otros en lugar de enseñarles (Salvadora). Después se quejan de lo mucho que trabajan (Víctima) para acabar enfadadas con sus compañeros por hacer menos que ellas (Perseguidora). El rol principal de Salvadora prevalece mayoritariamente para, finalmente, acabar con sentimiento de culpa.

Si este es tu caso, necesitas sentirte reconocida, algo que no tuviste cuando eras pequeña. No es necesario que ayudes a todos y te olvides de ti. Espera a que te pidan ayuda y ofrécela sólo cuando sea necesaria.

Víctima

La Víctima se siente incapaz de hacer nada. Busca ayuda manipulando con el miedo y la culpa. Necesita que la castiguen porque su baja autoestima no la deja creerse merecedora de nada.

Son niñas en las que no han confiado, les han exigido saber sin enseñarlas. Han sido infravaloradas y menospreciadas. Pero al recibir ayuda se sentían tenidas en cuenta, se sentían cuidadas y queridas.

En este caso, la Víctima, intenta solucionar un problema sin comprometerse. Un alcohólico que bebe porque se siente mal y no sabe cómo solucionar su situación (Víctima), cuando vence su adicción quiere ayuda a otros (Salvador). Pero si no lograr ayudar a otro adicto o, el otro se sienta acosado y reacciona violentamente, vuelve de nuevo a tu papel de Víctima. Cayendo en la adición porque no cree tener recursos para vencerla.

Tu Adulta necesitas confianza en ti misma. Haz las cosas antes de pedir ayuda y pide ayuda sólo a quien te pueda ayudar. Comprométete con la tarea que estés realizando y reconoce tus habilidades.

Liberándome de roles, saliendo del Triángulo.

Los roles que desempeñamos nos llevan a una vida sin autonomía ni independencia porque es la reacción de la otra persona la nos hace sentir que existimos. Son juegos psicológicos que realizamos sin darnos cuenta. Nos apartan de la libertad de elegir, de la espontaneidad y la intimidad. Mantienen la responsabilidad fuera de nosotros, todo es creado por la reacción del otro al entrar en nuestro juego (Víctima- Salvador, Salvador-Perseguidor, Perseguidor-Víctima).

La terapeuta es la persona imparcial que te observa y te indica cuando estás entrando en tu rol. Ella no entra en tu juego, evitando así el “beneficio” de tu rol. Entiende tus necesidades y las compensa con amor, reconocimiento y confianza. Ella te muestra otras formas de relacionarte. Te acepta incondicionalmente sin etiquetarte. En un entorno de no-juicio eres libre para expresarte y definirte. Descubres la Adulta que eres. Aceptas tus recursos y los utilizas para vivir la vida que deseas vivir. Pide cita

 

Hizo un trabajo de reflexión e introspección y pudo darse cuenta de que estaba instaurada en un roll que no le beneficiaba y del que deseaba salir. Poco a poco y con ayuda, pudo relacionarse libremente y de una manera más sana con los demás.

 

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