No sé que me pasa, estoy agotada, ahora mismo no me está pasando nada, pero ni tengo ganas ni tengo fuerza para iniciar el día, ni para hacer cosas que antes me gustaban. Después de todo lo que he pasado, y justo ahora que debería disfrutar, estoy así.
Después de atravesar periodos de estrés intenso, o emocionalmente complicados, no es raro que nuestro cuerpo caiga en la apatía, incluso que parezca que nos hemos deprimido, como si la energía y el entusiasmo se hubieran desvanecido.
Y esto es algo que, si no se comprende, puede hacernos sufrir aún más, ya que puede provocar exigencia (los famosos debería o tendría que…estar disfrutando, estar contenta, estar activa o estar de cualquier otra forma diferente a la que estas) y sentimientos de fracaso, insuficiencia o incorrección. Por eso voy a responderte a esta pregunta para que no te pidas más (que bastante has tenido ya ¿no?)
¿Qué pasa exactamente en nuestro cerebro y cuerpo que nos hace sentir así?
De nuevo, la neurociencia, corrobora que el cuerpo y la mente experimentan una especie de «resaca» después del estrés. Cuando enfrentamos situaciones estresantes, el cerebro libera una serie de hormonas, incluyendo cortisol y adrenalina, que nos preparan para la «lucha o huida». Estas hormonas aumentan nuestra energía, alerta y capacidad de reacción como ya te he contado en otro post de este blog. Pero, ¿Qué sucede cuando finalmente pasamos la situación estresante?
Durante el periodo de estrés, nuestro cuerpo está en un estado de alta activación. Sin embargo, una vez que la amenaza ha pasado, el cerebro reduce la producción de estas hormonas.
Este descenso abrupto puede dejarnos sintiéndonos agotadas y sin energía. Además, el estrés crónico puede agotar los neurotransmisores responsables de mantenernos motivadas y positivas, como la serotonina y la dopamina.
Este agotamiento químico puede traducirse en sentimientos de apatía y falta de interés. Pero no, ni estás deprimida ni te pasa nada malo, por lo menos, en estos primeros momentos. Simplemente una respuesta adaptativa de tu organismo como lo es el cansancio físico y las agujetas cuando has estrenado más fuerte de lo habitual. En este caso, vas a necesitar tiempo para recuperarte, tu cuerpo cae en ese estado para que te des permiso para descansar.
¿Cuándo me tengo que preocupar en realidad? Cómo diferenciar esta apatía adaptativa de otros problemas como la depresión o la desmotivación.
Apatía Adaptativa vs. Depresión
- Duración de los Síntomas: La apatía adaptativa suele ser temporal y mejora con el descanso y el autocuidado. Si los sentimientos de apatía y falta de energía persisten durante más de dos semanas y empiezan a interferir significativamente en tu vida diaria, podría ser un signo de algo más grande y profundo, aunque en todo caso, esto va a depender de cuanto tiempo hayas estado expuesta al estrés. No es lo mismo hacer una maratón y necesitar tres días para recuperarte que correr tres maratones seguidas o estar sobreentrenando muchos meses. La necesidad que tendrá tu cuerpo para recuperarse será diferente. Y lo mismo ocurre a nivel emocional. En todo caso si estás preocupada o si sientes que algo va mal y este estado dura más de lo necesario, quizá sea indicador para acudir a profesionales de la salud mental que te saquen de dudas, y te ofrezcan planes de intervención y herramientas para superar esta dificultad.
- Variedad de Síntomas y reacciones al descanso y el autocuidado: La depresión no solo incluye apatía y fatiga, sino también tristeza persistente, pérdida de interés en actividades que solías disfrutar, cambios en el apetito y el peso, insomnio o sueño excesivo, y pensamientos de inutilidad o culpa. Si después de tomar tiempo para descansar, cuidarte a ti misma y practicar técnicas de relajación, no notas una mejora en tu estado de ánimo, podría ser un indicio de depresión. En estos dos casos es el momento de consultar con una psicóloga.
Apatía Adaptativa vs. Desmotivación Crónica
En el caso de la desmotivación crónica, hay que estar pendiente de:
- Identificación de la Causa: La desmotivación crónica a menudo está relacionada con factores específicos como la insatisfacción laboral, la falta de objetivos claros, falta de sentido vital o problemas personales continuos. Si puedes identificar una causa específica y trabajar en ella, es más probable que estés lidiando con desmotivación en lugar de apatía adaptativa.
- Respuesta a Nuevos Estímulos: La apatía adaptativa mejora con el tiempo y el autocuidado, mientras que la desmotivación crónica puede persistir a pesar de intentar nuevas actividades o hacer cambios en tu rutina diaria.
¿Cuándo Buscar Ayuda?
Si experimentas alguno de los siguientes signos, es recomendable buscar apoyo profesional:
- Persistencia de los Síntomas: Sentimientos de apatía, tristeza o falta de motivación que duran más de dos semanas.
- Impacto Significativo en la Vida Diaria: Dificultad para cumplir con las responsabilidades diarias, tanto en el trabajo como en el hogar.
- Cambios Notables en el Apetito o Sueño: Pérdida o aumento significativo del apetito, insomnio o sueño excesivo.
- Pensamientos Negativos Constantes: Sentimientos de inutilidad, culpa o desesperanza persistentes.
Estrategias para superar la Apatía
En todo caso, y si crees que lo que te pasa es sólo una respuesta al estrés, entender esto, te permitirá adoptar prácticas que favorezcan una recuperación emocional saludable. Aquí algunas estrategias que podrían ayudarte:
1. Descanso y Sueño de Calidad
Asegúrate de darle a tu cuerpo el tiempo necesario para descansar adecuadamente. Un sueño reparador es esencial para la recuperación de los neurotransmisores y el equilibrio hormonal.
2. Ejercicio Regular
La actividad física moderada puede ayudar a reducir los niveles de cortisol y aumentar la producción de endorfinas, las hormonas de la felicidad.
3. Alimentación Saludable
Consume alimentos ricos en nutrientes que apoyen la producción de neurotransmisores, como frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros.
4. Técnicas de Relajación
Practica técnicas de relajación como la meditación, el yoga o la respiración profunda para ayudar a tu cuerpo a recuperarse del estrés.
5. Conexiones Sociales
Mantén relaciones saludables y busca apoyo cuando lo necesites. Hablar con amigas, familiares o una terapeuta puede proporcionarte una perspectiva valiosa y apoyo emocional. Implementar estas estrategias puede ayudarte a restablecer el equilibrio en tu cuerpo y mente, permitiéndote recuperar la energía y el entusiasmo perdidos después de periodos de estrés. Y si te quedan dudas, ya sabes donde encontrarnos.
¡Mucha fuerza y autocuidado!
Rosa I. Hidalgo-Barquero Torres
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