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La Asertividad

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Permaneció inmóvil al terminó de otra reunión de trabajo… ¿Cuantas veces se había quedado callada cuando sentía que tenía algo que aportar? ¿Cuántas veces se quedaba después dándole vueltas a la conversación pasada? ¿Cuántas veces había pensado “de tan buena, a veces soy tonta”?  

 

¿Comunicación Asertiva o Pasiva?

 

Si te preocupa molestar u ofender a los demás. Si continuamente dejas de lado lo que piensas, sientes o quieres, porque lo que piensan, sienten o quieren los demás es mucho más importante. Si te angustia que los demás se puedan enfadar contigo, se sientan molestos por algo que tu has dicho o hecho, o simplemente no estén todo lo cómodos que deberían. Si sientes que no puedes soportar mostrar tu desacuerdo con los demás o decir NO. Si tienes la constante sensación de que no te comprenden. Si sientes que se aprovechan de ti. Si crees que los demás no te tienen en cuenta. Seguramente, estés utilizando un estilo de comunicación pasivo o sumiso. 

 

Cuando nos comunicamos con otras personas entran en juego diferentes intereses, deseos, opiniones o puntos de vista. Si tu comunicación es pasiva, tenderás a respetar a los demás, pero no a ti misma. En este estilo hay una  gran dificultad para defender los derechos e intereses propios. 

 

La Comunicación Pasiva y sus dimensiones de conducta

 

  • Lo que haces (conducta física): huida del contacto ocular, mirada baja, postura tensa o incómoda. Volumen de voz bajo, bloqueos o tartamudeos, muletillas, dudas o vacilaciones (eh…, no sé…). Suelen aparecer quejas a terceras personas (“fíjate, si es que no me entiende, es un/a egoísta…”)
  • Lo que sientes (emoción): culpa, baja autoestima, frustración, ansiedad, mucha actividad mental (agotamiento) pero poca física, sentimientos de agresividad o enfado que no expresas, incluso, puede que ni siquiera te los reconozcas a ti misma. Sensación de no ser tenida en cuenta o de que te manipulan.
  • Lo que piensas (cognición): “Lo que yo pienso, deseo o siento no es importante. Importa lo que piensan, desean o sienten los demás”. “Debo evitar molestar u ofender de cualquier manera”. “Necesito ser querido y apreciado por todo el mundo”. Te sacrificas por los otros.

 

Todo esto, tiene una serie de consecuencias a largo plazo: problemas somáticos (fuertes dolores de cabeza, musculares, estomacales, etc.), pérdida de la autoestima, dificultad para el afrontamiento del conflicto o de algunas relaciones, incapacidad para poner límites o decir que NO, malos entendidos en la comunicación, desconocimiento de ti misma y tus propios gustos o deseos, etc.

 

Pasaban los minutos y seguía inmóvil, preguntándose por qué le costaba tanto responder de forma directa a las réplicas, porque era incapaz de hacer frente a críticas en su trabajo, ¿porqué algo aparentemente tan sencillo para mucchos, se le hacía a ella tan cuesta arriba? ¿Si ella conocía su opinión, por qué se cohibía de expresarla?

 

Las habilidades de comunicación se aprenden. Cuando tienes una conducta no asertiva es porque en nuestra historia de aprendizaje se ha reforzado este comportamiento, se ha castigado la respuesta asertiva, porque el modelo de comunicación del que has aprendido también era sumiso, etc.

La ventaja es que al ser un patrón de conducta aprendido se puede desaprender.

 

No busques encajar al cien por cien con cada una de estas características, no hay patrones iguales, no tienes por qué cumplir con todos los criterios, cada persona ha vivido una serie de experiencias. Estos rasgos son generales y sirven para describir a muchas personas, pero si te ves reflejada en esta caracterización imagina cómo podrías relacionarte desde otro patrón que te permitiera elegir y defender tus opiniones y derechos. ¿Qué implicación tendría esto en tu bienestar?

 

Cuando trabajamos en sesión la comunicación asertiva siempre explico que no se trata de ser perfecto y utilizar siempre esta habilidad. De lo que se trata es de poder elegir cuándo poner en marcha un tipo de comportamiento u otro en función de tus objetivos. 

 

La asertividad te permite conocer cuáles son tus derechos y defenderlos respetando a los demás. En la comunicación asertiva no se trata de ganar o perder, se trata de llegar a acuerdos. Incluye la expresión de nuestros sentimientos (positivos y negativos), necesidades, opiniones y preferencias de forma adecuada, teniendo en cuenta las de los otros.

 

Muchas veces, me encuentro con mujeres totalmente independientes cargadas de tareas y obligaciones, con una gran necesidad de agradar al entorno y con un nivel de ansiedad bastante alto porque sienten que no pueden hacer frente a todas las demandas del ambiente.

Cuando iniciamos la evaluación suele aparecer la dificultad para ser asertiva y un desconocimiento enorme acerca de cuáles son sus derechos asertivos y qué es lo que ellas necesitan.

 

Con el tiempo fue aprendiendo a ejercer una comunicación más asertiva, aprendió a luchar por sus buenas ideas en el trabajo, a ponerle límites a aquella amiga exigente, a expresar sus necesidades en casa, haciéndolo cada vez más críticas pero también recibiéndolas con autoestima. Su bienestar emocional estaba mucho más cerca de lo que había imaginado…

Las historias de Serena

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Raquel Martínez

Enriquecimiento personal

Soy la capacidad de resiliencia y determinación de Serena. Me especializo en el desarrollo y enriquecimiento personal y aporto a mis pacientes las herramientas necesarias para orientar su día a día hacia ese mismo objetivo. Saber más.

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